Nos sentamos junto a un árbol que debía haber sido el más antiguo del bosque entero. Me senté y al instante Daniel me siguió junto a mí.
-Equivocaste la penúltima nota.-
-¿Quién dice?-
-Yo digo.-
-¿Y quién eres tú, quién dice que tienes el permiso de corregirme? Apuesto que ni siquiera tienes conocimiento de las notas. Además no sabes nada del arte de canto. Limítate a tocar tu guitarra de cuarta y déjame a mí lo de entonar las letras.- contesté algo molesta.
- Y aquí es donde comienzas a parecerte a Catherine Earnshaw.- dijo, escondiendo su cara entre sus rodillas.
-¡Menudo hipócrita!¡Has leído lo que considerabas bobo!- reproché.
-Por supuesto que lo he leído.- rectificó orgulloso.
-¿Por qué tienes que mentir siempre?- pregunté con cierta decepción.
-Fue sólo para poder decirte que tu literatura era boba. De hecho no lo he leído, la verdad es que conozco la historia, tanto como para saber que el amor de Heathcliff era hacia Catherine.-
-No me extraña que siguieras mintiendo. Si buscas impresionar a alguien, no lo estás logrando conmigo.-
-¿Quién dice?-
-Yo digo.-
-¿Y quién eres tú, quién dice que tienes el permiso de evaluar mi comportamiento? Apuesto que tú eres la más mentirosa.- me imitó con tono burlón.
-Al menos parece que me oyes.- dije, levantándome del frío suelo y apartándome de él con intenciones de manterme lejos.
-Sí, lo suficiente como para decir que adoro tu voz.- gritó, permitiendo que la expansión del bosque repitiera en su eco sus célebres palabras.
Me quedé helada. Hacía tiempo que nadie me daba un cumplido refiriéndose a mi voz, y al menos no de una manera tan honesta y verdadera como había sonado aquella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario